miércoles, 31 de julio de 2013

Un reto por día

(Imagen de Julieta Segura)

Hace tres años hice un Reto por Día que resultó ser un ejercicio chévere to sum up cosas, personas y vivencias que fueron importantes en su momento. El tiempo ha pasado, y evidentemente muchas cosas han cambiado, algunas otras se mantienen igual, pero decidí que tres años más tarde vale la pena volver a hacer este pequeño reto, quizás para ver qué tanto se ha modificado mi vida, qué tanto he avanzado o cuánto ha cambiado mi propia manera de ver las cosas.

Empiezo mañana.

jueves, 18 de julio de 2013

Descargo



Hace unas semanas que intento escribir este post, pero no he sabido muy bien por dónde empezar. Todavía me cuesta entender qué pasó. Todavía estoy incrédula y estupefacta. Todavía trato de descifrar cuál versión suya es la verdadera: la que conocí hace seis meses, o la que muestra ahora con tanta insistencia.

Quizás me cuesta entender porque desde el principio hubo mil y una promesas de que esto no iba a terminar como terminó. Y porque por primera vez en la vida creí que no iba a terminar como terminó. Eso lo hace más desconcertante. Y más acojonante.

Imagínense que por primera vez están súper seguros de algo, que por primera vez no tienen dudas de que es tan real para ti como para el otro. Fuck. Nunca es así.

Algún gen masoquista debo tener para estar a estas alturas todavía dándole vueltas al asunto y tratar de conseguirle alguna explicación - lógica o no - de cómo una pasa de ser alguien importante y determinante en la vida de otro a ser inexistente en un parpadeo. Un día eres la persona que convence a alguien de lo mucho que vale y al otro no vales ni siquiera que se tome unos minutos para dedicarte un par de palabras. Who the hell does that? Who the hell can be not only so ungrateful, but so mean? Acaso yo merezco esa vaina? Sé que no.

Otra cosa que no logro y que nunca lograré entender es esa bendita maña que tiene la gente de decir con plena seguridad cosas que no siente: "yo voy a hacer todo lo posible". "No me voy a rendir". "Te quiero y sé que vale la pena el esfuerzo y sacrificio". "No importa lo que pase, siempre voy a estar y vas a estar".... Y a la primera traba deserta cual Francesco Schettino, sin mirar atrás y sin decir adiós... "Yo no dejo nada valioso en ese barco, so fuck it!". Newsflash: you're being a jerk. Tanto empeño y esfuerzo para agradar y caerle bien a todo el mundo and ironically he doesn't give a shit con la persona que pudo ver más allá. 

Perdonen si no cuido la forma y el estilo en este post. Mi intención no es tratar de escribir un gran texto o por lo menos uno que agrade. Ya fui poética y usé metáforas en las varias cartas que le escribí que probablemente fueron a dar al tacho de basura y que nunca obtendrán respuesta. Hice lo que pude e intenté hacer mucho más, pero cada vez me encontraba con una pared más  y más alta. No di más. Juro que traté de ser paciente, de ser comprensiva, incluso de hacerme la tonta para evitar percatarme de la creciente indiferencia que terminó por convertirse en simple desprecio. En esas condiciones, hice más que cualquier persona normal. Al menos eso creo. Pero no di más. 

Qué tiene que pasarle a alguien para dar esos giros tan drásticos? Qué tiene que pasar para que una persona a la que adorabas y "amabas irracionalmente" de la nada se convierta en... pues en nada? Yo, que soy una necia empedernida siempre quiero saber, siempre quiero llegar al fondo de todo y encontrar respuestas quizás inexistente, y como no las consigo, me frustro, me enojo y me decepciono. Ese es el problema con las expectativas - las propias y las que crean terceros -, y yo siempre termino en el mismo lugar: hecha una falsa cínica, porque el "no creo en nadieN" nunca dura lo suficiente.

Yo no termino de aprender.

viernes, 3 de mayo de 2013

Yo soy así, y nada más (Confesión Nº 4)



  • Sólo recuerdo perfectamente tres «primeros besos». Recuerdo y revivo exactamente las sensaciones que me causaron. Uno fue un Jueves Santo saliendo de El Hatillo, el otro, un lunes por la mañana en la sala de mi apartamento en San Telmo, y el tercero, cayó completamente de sorpresa mientras en tarima tocaba una banda llamada Los Colores y fue una especie de "ya deja de hablar tanto". 
  • Lloré durante toda la ceremonia de la boda de Charly. Estaba totalmente conmovida y feliz... y cursi.
  • Espero que ese tercer «primer beso» sea el último primer beso que tenga.
  • Me da terror esto de amar a alguien.
  • También me encanta.
  • Estoy aburrida. Muy aburrida. Necesito empezar a mover fichas.
  • Soy muy, muy insegura. A veces me dejo ganar por esa inseguridad y eso me come la cabeza.
  • Hace un par de semanas que siento una necesidad loca de volver a Caracas. Siento que en este momento tendría que estar allá, y creo que si tuviese la plata en la mano, estaría yendo hoy mismo a comprar un pasaje.Últimamente extraño todo demasiado.
  • Desde hace unos meses ando fiebruísima con el té, y cada vez que puedo, compro alguno nuevo y raro. Ando probando cuanta infusión se me atraviesa en el camino.
  • Es complicadísimo cambiar de rubro laboral. Incluso mantenerte en el tuyo cuando has estudiado una carrera que te limita a tu propio país como es el Derecho. Y empezar en otra cosa es difícil casi imposible cuando una ya no está para perder tiempo y dinero haciendo pasantías. Pero es peor que en tu propio país te exijan cada vez más estudios y títulos, y cuando se los traes, te ofrecen un sueldo de pasante.
  • Sí, ando un poco frustrada con mi situación laboral.
  • El otro día andaba con una arrechera monumental y en lugar de drenarla llorando, como suelo hacer, llegué a casa, me puse un mono y una franela y me fui a correr. Aprendí que correr con arrechera cansa menos y tengo mucho más drive para hacer abdominales y flexiones y todas esas cosas que usualmente me cuesta mucho hacer. Es una excelente manera de drenar.
  • Ahora me dio por que quiero hacer pole dancing, pero soy tan pero tan torpe que seguro me voy a romper algo. Igual ahora no tengo ni tiempo, ni real.
  • Tengo un "writer's block" arrecho. No se nota? Nah, seguro que sí y demasiado. Odio estas largas temporadas sin que nada me inspire a escribir, ni siquiera el hecho de que arreglé mi pluma fuente y quiero usarla para todo. 
  • Otra vez me rebotaron del concurso "Cartas de Amor" de Mont Blanc. Esa gente odia la buena escritura. Todavía no supero el trauma de hace 3 años de "Mi Facebookman". En serio. Odian la buena escritura.
  • Ando en un mood de "me iría demasiado". Ando amargada últimamente. AUNSILIO!

jueves, 2 de mayo de 2013

La Sub-17: Otro triunfo mal adjudicado - El deporte sigue politizado.

Hace unos días escribí un corto ensayo para mi clase de Expresión Escrita del ISEC sobre cómo en Venezuela el gobierno ha aprovechado los triunfos deportivos para utilizarlos como parte de una campaña de auto-prestigio y de propaganda, olvidando que el esfuerzo, la dedicación, la constancia y el talento es exclusivo de los deportistas, y así debe ser reconocido. 

Al día siguiente de entregar mi ensayo, el combinado nacional Sub-17 de fútbol regresaba de participar en el torneo Sudamericano de la categoría, clasificado al próximo mundial y como merecidos sub campeones. El gobierno, ni corto ni perezoso, tomó esto como otro "gran logro de la revolución". Rafael Dudamel, un maestro respondió "Venezuela somos todos".

Aquí les dejo el ensayo, a propósito de lo visto el martes pasado con los chicos de la Sub-17:



La Politización del Deporte en Venezuela

Venezuela es un país que en los últimos años se ha visto altamente politizado. No sólo en el ámbito que compete a quienes ejercen funciones públicas. Lo vemos a diario en la sociedad, que cada vez más participa, opina y se involucra en política. También se hace evidente en otros ámbitos, como el cultural y, por supuesto, en el deportivo.

La politización del deporte no es un fenómeno exclusivo de Venezuela. De hecho, no es siquiera exclusivo de América Latina. En España, por ejemplo, se hace evidente en cada final de la Copa del Rey cuando alguno de los finalistas es un equipo catalán o uno vasco. Se pita el himno español ante la presencia del Jefe de Estado o de quien vaya en su representación. Un hecho curioso para extranjeros, que no entienden bien por qué los ciudadanos de un país pitan a su propio himno. En ese caso son los ciudadanos con aspiraciones independentistas, pero hay otros en los que es el mismo Estado o, más raro aún, los mismos deportistas los que mezclan la política con el deporte.

Es muy común que el Estado se adjudique los triunfos de los deportistas venezolanos para tratar de atribuirlos a un proyecto político. La utilización de los éxitos de los deportistas de élite para reivindicar otros aspectos, sobretodo políticos, está totalmente fuera de lugar, pero no es fuera de lo común. Eso sí, mientras no sean exitosos, no cuentan con apoyo gubernamental. Menos aún quienes abiertamente expresan una postura política contraria a quienes detentan el poder. Tal es el caso de la ciclista olímpica Daniela Larreal, quien tuvo numerosos problemas para poder asistir a los Juegos Olímpicos de Londres en 2012 por no tener acceso a divisas debido al control de cambio existente en el país desde hace 10 años.

Ruben Limardo, esgrimista olímpico que obtuvo la única presea de oro para el país caribeño en Londres tuvo problemas similares, aunque no por su postura política. No fue sino hasta que se coronó campeón olímpico que el gobierno comenzó a brindarle su apoyo, y él de vuelta al gobierno. Vale acotar que desde entonces no ha vuelto a presentar problemas para la obtención de divisas para entrenarse y competir.
Como estos, en Venezuela existen muchísimos otros casos claros de cómo la política puede incidir en el desarrollo de un deportista, de un club deportivo, o incluso de un torneo internacional. A lo largo de este ensayo nos concentraremos en dos casos particulares que son emblemáticos: el del Unión Atlético Maracaibo, y el de la Copa América de 2007.

El Unión Atlético Maracaibo es un equipo de fútbol venezolano establecido en la ciudad de Maracaibo, Estado Zulia, en el occidente del país. Actualmente se encuentra en quiebra debido a malos manejos del Grupo América, a quienes fue cedido el club y luego lo utilizaron para crear otro club en Maracaibo.
El club había nacido en 2001 con el impulso del entonces Alcalde de Maracaibo, Giancarlo Di Martino, y fue apalancado por la inyección de capital de la Alcaldía, por lo que contaba con una fuente inagotable de fondos – públicos – que lo llevó a convertirse en un equipo millonario. Tanto es así, que en 2002 adquiere los derechos deportivos de Zulianos FC para jugar en la primera división. 

Bajo la gestión del despacho municipal el UAM se convierte en un equipo adinerado y comienza a armar una plantilla competitiva con lo más granado tanto del mercado local como internacional, con fichajes que casi ningún otro club en el territorio nacional tenía capacidad económica de hacer. En 2005 obtiene su primer título nacional y en las siguientes temporadas sigue blindando su plantilla con futbolistas altamente pagados.

No dejó de causar gran revuelo mediático – e innumerables críticas – cuando el 30 de diciembre de 2005, el Alcalde Di Martino, firmó la resolución 1.633, en la que daba instrucciones a sus dependencias de otorgarle al Unión Atlético Maracaibo el estadio “Pachencho” Romero en comodato y además la recaudación de impuestos del municipio por concepto de bingos y casinos. Las asociaciones que hacían vida en el “Pachencho” entraron en pánico, pues temían ser desalojadas cuando el centro deportivo quedara en poder del UAM. Finalmente Eduardo Álvarez, el entonces viceministro de Deportes, fue quien tuvo la última palabra sobre el comodato y dijo “no” a la intención de Di Martino, con el fin de evitar inconvenientes entre las asociaciones. Por su parte, Yeitter Urdaneta, intendente municipal del Servicio Autónomo de Administración Tributaria (Samat) para entonces, aseguró que no se le podía dar curso a las instrucciones del Alcalde, pues no era legal. Indicó que el Samat sólo podía dirigir los recursos de la recaudación de impuestos a un solo destino: la Tesorería Municipal.
El UAM había conquistado su primer torneo corto en la temporada 2002-2003 y alzó su primera estrella en la 2004-2005 y tuvo una carrera brillante tanto en torneos nacionales como competiciones internacionales como la Copa Libertadores de América. Pero esto duró tan sólo unos pocos años.

Tras esa era de esplendor y sobre todo después de noviembre de 2008, al elenco occidental le cambió drásticamente la cara. Di Martino perdió la reelección a la Alcaldía de Maracaibo y, sin fondos, el cuadro de sus amores acabó en Segunda B y endeudado con muchos de los jugadores.

El caso del UAM es un testimonio claro de cómo el inyectar dinero de fondos públicos puede lograr que un club de fútbol sea exitoso al tener la posibilidad de hacer fichajes millonarios y de contar con instalaciones de alto nivel, pero una vez que pierde acceso a dichos fondos, se produce una crisis que culmina con la desaparición del equipo.

La Copa América

La XLII edición de la Copa América se realizó en Venezuela entre  el 26 de junio y el 15 de julio de 2007, siendo la primera vez que este país albergaba esta competición.

De los países miembros de la Conmebol, Venezuela ha sido tradicionalmente el país en el que el fútbol ha sido menos desarrollado. De hecho, recién se afilió a la Conmebol en 1952 y participó en el torneo continental por primera vez en la Copa América 1967. A pesar de ello, el gobierno venezolano decidió invertir cerca de 900 millones de dólares destinados en mayor parte al reacondicionamiento y construcción de estadios, algunos de los cuales aún no se han terminado.

En las fechas previas al desarrollo de la Copa, el país estaba que ardía. El cierre de RCTV, el mayor canal de televisión abierta del país, apenas un mes antes, había desatado protestas en todo el país, y la popularidad del Presidente Chávez decaía con velocidad. Tanto del lado del gobierno como del de la oposición se aprovechó el gran componente mediático que generaba la Copa para tomar visibilidad en la región. 

La atmósfera de los estadios estaba cargada políticamente, lamentablemente, más allá del colorido y la algarabía de los aficionados al “Deporte Rey”, pudieron escucharse cánticos con consignas a favor y en contra del Presidente venezolano.

Otro hecho notable fue el que tuvo que ver con la compra y adquisición de entradas. Muchos aficionados que habían comprado sus entradas con antelación a través de internet (que era el procedimiento establecido), se sintieron estafados al no haber recibido a tiempo las mismas para el partido correspondiente. Muchos tuvimos que comprar entradas revendidas a militares de alto rango y a más del doble y hasta el  triple de su valor original. Hubo personas que ni siquiera pudieron comprar entradas, ya que en su mayoría – hasta el 70% de las mismas – fueron reservadas por alcaldías y gobernaciones y luego repartidas entre sus trabajadores, con el fin de asegurarse una presencia masiva de simpatizantes del gobierno nacional para minimizar la visualización de quienes protestaban en contra.




Otra de las muestras de politización se vio en la campaña publicitaria del evento. Vallas en las que se promocionaba la Copa con la imagen del Presidente Hugo Chávez. Su rostro aparecía junto a gigantografías de las selecciones participantes, junto Guaky, la guacamaya roja y mascota de la Copa, y básicamente en todo lo que tuviera que ver con el evento. No puedo dejar de hacer alusión a  los mosaicos humanos formando el nombre del primer mandatario nacional en el Estadio Metropolitano de Mérida durante la inauguración del torneo, ni a su discurso proselitista y mucho menos a su presencia y participación en el sorteo de los grupos ante la mirada atenta de Nicolás Leóz, presidente de la CONMEBOL para la fecha.

Se conoce de sobra la repercusión que tiene la política en  casi todos los ámbitos de la vida en sociedad, y aunque para muchos parece inaceptable que tenga influencia también sobre la esfera del deporte, lo cierto es que resulta ingenuo pensar que colosal magnitud de su poder puede ensombrecer, incluso, a una disciplina excluyente, que pareciera que nada tiene que ver con ella.

Ya sea por apatía de los gobiernos traducida en falta de apoyo a atletas o bien por la instrumentalización del deporte como estrategia que aporta adeptos a cada sistema gubernamental, el deporte termina sufriendo consecuencias perjudiciales que entorpecen su desarrollo. Tal como llegó a afirmar el ex presidente estadounidense Gerald Ford, “un acontecimiento deportivo puede servir a una nación tanto como una victoria militar”.

miércoles, 17 de abril de 2013

"La Embajada es mía, Soy Venezolana"


El pasado domingo, tal como hice en Octubre, me levanté temprano, me di un duchazo, puse a colar un café que quedó medio aguado y que a medias cumplió el difícil objetivo de despertarme, y me fui, cédula en mano, a ejercer mi derecho al voto.

Igual que en octubre, teníamos pensado regresar al Consulado a esperar los resultados, pero esta vez, previamente advertidos de la presencia de varios grupos de izquierda argentinos que apoyan al actual gobierno venezolano -por ilegítimo que sea-, decidimos no caer en provocaciones, no ponernos en riesgo, y optamos por reunirnos en casa de un amigo. Todavía no creemos las palabras que salieron de boca de Tibisay Lucena al anunciar que el proceso electoral se llevó a cabo "sin irregularidades" y que con un 1% y faltando votos por escrutar (incluidos los del exterior), había una tendencia irreversible a favor del candidato oficialista.

Hoy todavía no creo en sus palabras, y por eso decidí acompañar a otros compatriotas que residen en Argentina para alzar nuestra voz y mostrar nuestro descontento.

Así, atendiendo el llamado de Henrique Capriles a tocar las cacerolas a las 8 de la noche (Ven), acudimos al Consulado, y a las 9:30 empezó nuestro cacerolazo. Ahí estuvimos, tranquilos pero firmes, dándole palo a esas ollas y coreando consignas a favor de una auditoría. Nada más. Después de un par de horas llegamos a la Avenida Santa Fe con el único propósito de tener visibilidad para difundir nuestra postura. Éramos, calculo yo, unas doscientas personas. En ningún momento alteramos el orden, rayamos paredes, rompimos cosas o siquiera tocamos las puertas del edificio de la Embajada. De hecho, nos mantuvimos detrás del cercado que la separa con la calle.

Al final de la noche, decidimos que al día siguiente haríamos lo mismo, de la misma manera: pacífica y cívicamente. No pudimos. O al menos no en el único lugar que tenemos para ello, ya que desde la misma Embajada de Venezuela, aquella que debe representarnos, esa que debe proteger nuestros derechos, ya había convocado a través de su cuenta de twitter a los mismos grupos de izquierda que las noches del 7-O y  y 14-A estaban ahí, amedrentando es insultando a los venezolanos que queremos un cambio. Decidimos manifestarnos igual, pero a distancia de nuestro único pedacito de territorio en Argentina.

Estos grupos fueron acercándose de a poco al lugar en el que manifestábamos, y los pocos que lograron pasar el cordón policial, con una actitud desafiante nos gritaban "golpistas", "fascistas" y "asesinos".

Golpistas, a nosotros, que únicamente pedimos un conteo manual de los votos, porque tenemos razones suficientes para creer que hay discrepancia. Golpistas a nosotros que ejercemos nuestro derecho a la protesta - siempre pacífica -. Golpistas porque nos negamos a aceptar un gobierno ilegítimo. Golpistas a nosotros, mientras aquel que ya no está se hizo famoso precisamente por llevar a cabo un golpe de Estado a un gobierno democráticamente electo.

Nos llaman fascistas por las mismas razones. Fascistas mientras en la Asamblea Nacional Diosdado Cabello niega el derecho de palabra a los parlamentarios de oposición y destituye a los que presiden las diferentes comisiones sólo porque le da la gana. Fascistas, mientras Andrés Izarra  amenaza a la población civil con enviarles motorizados armados si se atreven a manifestar o Maripili Hernández sugiere que cuentan con 375 mil combatientes. Nos llaman fascistas, pero defienden a ultranza a un militar que estuvo más de 14 años en el poder, y a su heredero, aún a pesar de odiar a los militares de su propio país. Fascistas, a nosotros que sonamos unas ollas y pedimos un recuento de votos. 

¡Asesinos, asesinos! Con una ligereza que deja atónito a cualquiera y sin contemplación alguna, nos llaman "asesinos", a nosotros, que venimos armados con una bandera, una cacerola y nuestras voces. Nos llaman asesinos, mientras en nuestro país la Guardia Nacional dispara contra manifestantes. Nos llaman asesinos, a nosotros que desde hace años exigimos... imploramos por una Ley de Desarme porque no queremos a más amigos y familiares muertos. Me llaman Asesina, pero yo nunca he matado a nadie. Nunca apunté un arma, nunca empuñé un cuchillo.

Hoy el Consulado, por segundo día, permanece cerrado debido a los supuestos "actos vandálicos" que nunca tuvieron lugar. Estamos imposibilitados de hacer trámites, nos niegan nuestros derechos. Eso sí: nunca dijeron una sola palabra sobre las pintas y los grafittis que hicieron los grupos de izquierda argentinos cuando "su" comandante murió, o mejor dicho, cuando finalmente Nicolás Maduro tuvo las bolas de anunciárselo al país después de semanas mintiendo. Es probable que con el puente del 19 de abril, no abran sus puertas en toda la semana. En argentina, los venezolanos no tenemos representación. Más bien, un ente que nos castiga por opinar diferente. 

Sin derecho a la palabra, sin derecho al recuento de votos, sin derecho a protestar, y los que estamos afuera, además sin representación consular.

Pero los antidemocráticos fascistas somos nosotros.


viernes, 1 de febrero de 2013

Barcelona, la amante



Una pareja amiga recientemente viajó a Europa para pasar unos días de vacaciones. Su primera parada fue en Madrid, una ciudad que hasta en invierno resulta colorida. De ahí saltaron y alucinaron con la ajetreada Barcelona. Siguieron a la luminosa París antes de recorrer las calles de la histórica Roma, y de nuevo Madrid para luego regresar y que la realidad los cacheteara al bajar del avión en Maiquetía.

Para él, era su primera vez en Europa. Siendo de Maracaibo, y habiendo vivido un corto tiempo en Caracas, hasta ese momento había creído que LPG era su lugar ideal para vivir. Pero se encontró con el viejo continente, y eso le sirvió para ver que todavía no había encontrado su lugar, ese en el que le gustaría progresar, congeniar, vivir. Me dice firmemente que "Europa, en especial Madrid, es la muestra real, en términos de infraestructura y calidad de vida, de hacia dónde deben apuntar todas las naciones, las civilizaciones en la actualidad". Yo no sé si lo llevaría a tanto, porque no tengo mucho punto de comparación con el resto de las capitales europeas, pero sí debo decir que en Madrid una te vive feliz.

Nunca conocí Roma, ni me enamoré de París, y aunque vivía en Madrid, las ganas de mudarme a Barcelona nunca abandonaron mi cuerpo. Todavía hoy esas ganas están encendidas. A pesar de lo feliz que era en la capital ibérica, Barcelona siempre me atrapó como ningún otro lugar lo hizo, ni siquiera la nostálgica y furiosa Buenos Aires, en donde vivo actualmente.

Madrid te enamora a primera vista, pero Barcelona te seduce. Madrid es sinónimo de tranquilidad, estabilidad y seguridad.Es todo eso que en apariencia es perfecto, ordenado, estructurado, aun cuando no deja de ser hermosa. Pero le faltan emociones. Madrid es divina, sí, pero no te eriza la piel ni te mueve el piso. Tan sólo te embeleza lo suficiente para que te sientas cómodo.

En cambio, Barcelona, con su apariencia desordenada, desborda carisma y está llena de nichos fascinantes. Es arrebatada, dispersa. Es un poco loca, y siempre está presta en la búsqueda de una... o muchas pasiones.

Con Madrid te casas, y con Barcelona tienes un affair. Uno eterno. Barcelona es la amante que no puedes dejar, porque no la quieres dejar. De Barcelona te enamoras poco a poco si bien no lo quieres terminar de admitir. Ella te marea, te aturde, te sobrecoge y te hace sentir libre. Madrid te llama dulcemente, mientras que Barcelona te toma firmemente por la cabeza, y te besa apasionadamente, y siempre, SIEMPRE te deja con ganas de más.

Cada vez que recorres sus calles sientes la necesidad de quedarte más tiempo, de explorar más recovecos, de descubrir esas pequeñas cosas que no están a la vista de todos, quieres adueñarte de cada rincón, y hacerte parte de su paisaje. 

Y así nos pasa. Desde ese momento en el que nos vimos por primera vez en aquella escalera, yo me convertí en tu Barcelona. Soy la que te eriza los sentidos, la que te besa como nadie, la que no quieres tener, pero no dejas ir, la que no compartes, ni te atreves a amar. Soy tu libertad, tu escape, tu arrebato. tu amante. Para ti soy todo eso, pero soy mucho más, porque algo de Madrid, aunque te niegues a verlo, también tengo.

Soy tu debilidad, tu perdición.
Soy tu Barcelona.

miércoles, 16 de enero de 2013

Yo soy así, y nada más (Confesión Nº 3)


La vista desde casa. Linda, no?
  • Muchas veces quisiera no tener que ser fuerte. La vida pocas veces me lo permite.
  • Todavía me mueves el piso.
  • En los últimos meses han fallecido padres, abuelos y hermanos de personas cercanas a mí, y me ha caído la ficha de que nuestros padres no son inmortales. Me da miedo perder a los míos, no sabría qué hacer.
  • En diciembre empecé a ir a terapia con una psicóloga. Me lo estoy tripeando.
  • Finalmente estoy aprendiendo a mandar a gente pa'l carajo. Hay relaciones que no vale la pena hacer tanto esfuerzo para mantener.
  • Verte fue un error. Fue perfecto y delicioso como siempre, pero fue un error.
  • Igual no me siento culpable.
  • Me gusta que aún me cele, aunque no tenga ningún derecho a hacerlo.
  • Acabo de rechazar una posibilidad de empleo en Medellín. Todavía no estoy segura si fue porque soy congruente o porque soy una cagona.
  • Finalmente en marzo empiezo a estudiar Periodismo Deportivo. Me da un poquito de nervios porque aquí no puedo meter el paro de que sé de fútbol como hacía en Venezuela. Aquí la mayoría de la gente sabe en serio, y quiero estar a la altura (aunque por ahí me dicen que en otros aspectos, seguro les doy tres patadas).
  • Odio mis senos. Sí, los odio. Me incomodan, me estorban y estéticamente no me gustan. Quisiera que fuesen más pequeños.
  • Aún así, me gustaría hacerme una sesión de fotos de desnudos, tal vez algún día.
  • Viajo a Caracas unos días en febrero. Debo admitir que me da terror pensar en lo que me pueda encontrar allá.
  • Esta confesión trata más de miedos que de cualquier otra cosa.
  • También se trata un poco de él, porque me está partiendo la cabeza de nuevo.
  • De la semana que viene no pasa. Se viene el tatuaje.
  • No hay mejor vista que la de mi casa en Caracas. Se los prometo.
  • Odié la película "Babel". Sé que es buena, pero me desmoralizó a tal punto que la odié (esto viene a que el otro día la comentaba con amigos, y bueno, me acordé).