jueves, 8 de julio de 2010

miércoles, 7 de julio de 2010

Day 4 — Your sibling (or closest relative)

Me salto el Día 3, porque al respecto no tengo mucho que decir. Tengo un hermano 3 años menor que yo, que habla para adentro y vive con el humor de un adolescente al que todo le molesta, incluso que siquiera lo miren. Luego está la Pioja, que decidió venir a este mundo unos 20 años después que yo.

Desde los 2 años sabe más de moda y de combinarse ropa y accesorios de lo que alguna vez podría soñar saber yo. Además, es la perfecta muestra viviente de que Andrés López sí que hizo un estudio sociológico profundo antes de montar ¨La Pelota de Letras¨. No hay pele, esta niña nació en el 2000 

Por cierto, tiene una cartera especial para cargar al perro donde quiera que ella vaya...

martes, 6 de julio de 2010

Day 2 — Your Crush

Hmmm, depende... Real, twitero o uno que estoy consciente de que nunca voy a conocer?

Real no hay, de plano.
Twitero, ya les hablé de eso aquí hace unos días
Y el tercero, aquí se los dejo (no podía ser de otra manera):

Gracias Ratón por por embellecer el paisaje...

lunes, 5 de julio de 2010

Me estoy anotando mal




Todo aquel que me conoce medianamente bien sabe que tengo una extraña fijación por los hombres que están totalmente fuera de mi alcance por una entre muchas razones ilógicas que inconscientemente me busco para auto-sabotearme. En algunos casos se trata de hombres emocionalmente inaccesibles. Bueno, esos abundan y todas... entiéndase TODAS nos hemos topado por lo menos una vez con uno de esos. Es inevitable, ya que abundan por donde mires, como barajitas repetidas o granos de arroz en una boda de esas cursis de chick flick protagonizado por Sandra Bullock.


Luego está aquel con el que tienes una química instantánea, buena conversación, es agradable, tiene buen gusto musical. Click! NOT! En algún momento de la conversa sale a relucir la novia, o en el peor de los casos, la esposa... Chan! 


Funny (and true) story: Una noche encontrábase esta servidora en un conocido local caraqueño con unos amigos viendo a una banda de cuarenta - casi cincuentones - trasnochados tocando versiones de Guns n' Roses mientras intentaban recuperar su juventud perdida. Miré hacia un lado y entre la gente apareció este tipo. Ningún galán, pero llevaba un estilo que me pareció interesantón. Él habrá pensado algo parecido, ya que poco a poco se fue acercando hasta que quedó plantado al lado de de mí y de uno de mis amigos. Ahí estaba, escuchando lo que hablábamos JanPi y yo (en ese momento nos burlábamos de los viejos en el escenario), hasta que finalmente decidió soltar algunas palabras.


Estuvimos más de una hora hablando de cualquier cosa (sí, soy la peor amiga del mundo, durante esa hora y tanto me olvidé de mis panas). El pana oye buena música. Escoge bien las películas que ve, es simpático, y dentro de su particular estilo, es hasta guapo (not really, pero a mí igual me gustó). Ah, también me pareció bastante atento y considerado. 


Ya después de 3 o 4 birras y el respectivo intercambio de números telefónicos, en medio de la conversa me suelta algo como "Es que yo tengo un amigo... bueno, realmente es un amigo de mi esposa, porque sabes? yo estoy casado..." de nuevo: Chan! Esto también puede pasarle a cualquiera. Levanten las manos si no les ha pasado! Uhhh... nadie? Bueno, vale, le pasa a la gente caída de la mata como yo, por no fijarme si tenía el anillo puesto (que vale acotar, sí lo tenía), Cáncer de dedo lo llamo yo. Poniendo el tema de mi ya imperdonable distracción aparte, no tenía manera de saberlo. Mi reino por una foto de mi cara de ponchada.


Luego (y aquí sí asumo enteramente mi responsabilidad), los geográficamente inaccesibles. Sí, soy infinitamente antojada. Las probabilidades apuntan a que si un tipo vive en la misma ciudad que yo, no me va a gustar lo suficiente como para realmente tomarlo en cuenta. Y si vive en otro país, tanto mejor. Ya sea que viva en Estonia, España y mi preferida: Argentina (lo reconozco, me mata el acento). 


Hace poco menos de un año me encontré con un viejo conocido que estaba de paso por Madrid, y decidimos tomar un café para ponernos al día con nuestras vidas. Dos días después estábamos montados en un tren camino a Barcelona. La idea era que yo le mostrara la ciudad ya que no la conocía. Compartimos bastante esos 3 días y nos fuimos (re)conociendo. A partir de ahí, poco a poco se fue desarrollando un sentimiento que hacía un buen tiempo no me permitía tener, por eso de "no terminarse estrellando". De pronto las gigantescas murallas que armé a mi alrededor se fueron derrumbando.


Long story short: el click, la química, el cariño, la confianza, comodidad, seguridad, libertad, amor. Sip, el muro lo tumbó y yo lo dejé caer. Felicidad, perfección. Qué feliz se siente uno! Finalmente lo que dejé de buscar hace tiempo llegó tocando a mi puerta. Sí, me convencí y me convenció de que era él. Ya no tendría que temerle a bajar la guardia, a dejar entrar a alguien, a querer y a querer querer. Esa sensación es increíble. Vale acotar: No vivía en Madrid. Tampoco vive en Caracas. Pero la diferencia es que estábamos dispuesto a hacer todo lo posible y necesario por eliminar la distancia. Hoy en día asumo que sigue teniendo ese plan. Sólo que no conmigo. La certeza que tenía de querer estar conmigo se le fue al caño de un día para el otro. Resultado: la fortaleza que me protegía hoy está más alta y fuerte que nunca. Gracias, de verdad. Gracias por hacerme querer no querer.

Ya han pasado unos meses. Pocos, eso sí. Y cada quien busca seguir su camino. Yo de vuelta en Caracas y buscando algo nuevo, refrescante (aunque en esta ciudad no está fácil). Pero si he conocido gente nueva, distinta a la que siempre me ha rodeado.Sale de los parámetros establecidos y aceptados por la zoociedad y se liberan de prejuicios. Me encanta. Sin embargo no puedo decir que realmente los conozco o me conocen, ni que vaya a bajar a guardia pronto para que me vean como soy. No me atrevo. 


Volviendo a mi auto-saboteo, por ahí descubrí a alguien que despierta mi interés. Hasta ahí todo normal. Pero algo me dice que está bien atornillado en una silla en uno de los dos primeros grupos que mencioné hace un rato (no digo el tercero, porque -oh sorpresa- vive en este valle caraqueño. En todo caso, sé que estoy repitiendo uno de mis patrones. Que me estoy haciendo la cabeza por algo que seguramente existe únicamente en mi imaginación y en este blog. Sé con seguridad, como en pocos casos, que me estoy anotando mal.

Day 1 — Your Best Friend

Reto por día. Una idea que tomé del tumblr de Samantha Mesones que a su vez ella le "robó a la Pulpi". Así empiezo:

Día 1 - Mi mejor amigo/a

Casi nunca hay uno constante o permanente. Algunos casi siempre están, menos cuando cuenta. Otros no están nunca salvo cuando realmente los necesito.

domingo, 4 de julio de 2010

Una Joya

Esto es algo que merece la pena escuchar una y otra y otra vez. Enjoy!


Será que terminó la magia?

Era 1992 tendría 11 años en este mundo y un amigo me invitó a ver una obra de teatro estudiantil en el Colegio Champagnat. La obra se llamaba Hechizo y seguramente si la viéramos hoy pensaríamos que es lo más cursi de la historia. A mí en su momento me encantó y me marcó. Vamos, me enamoró. Andrea y Daniel, dos chamos de trece años que se habían encontrado ventana a ventana y aun teniendo ese enorme vacío entre ellos que se levantaba 6 y 7 pisos, formaron un lazo tan puro e inquebrantable que años después se mantenía tan vivo en el recuerdo como si se tratara de ayer. Andrea era una chica racional, centrada, cautelosa cuando de bajar la guardia y dejar a alguien entrar se trata. Daniel, un chico soñador, idealista, para quien nada en este mundo es imposible. Nunca supe con claridad con cual de los personajes me sentía más identificada, hasta que entendí que todos tenemos algo de ambos.

En ese momento me enamoré del teatro, y no me pelaba ni una obra de Skena ni de Enescena. Cada una de ellas me transportaba a un mundo completamente mágico, y por un momento, yo era parte de ese mundo, y cada uno de los personajes que veía formaba parte del mío. No habían imposibles y los finales siempre eran felices. Era más que perfecto.

Pero del sueño siempre se despierta, los hechizos se rompen y el mundo real existe. Ese final feliz no lo tiene toda historia. De hecho, de haberlo, sólo tendríamos una historia, no? Vamos viviendo, experimentando, queriendo, cayendo, odiando, amando, probando, rindiéndonos y levantándonos de nuevo. Y el ciclo se repite y se repite y se repite y se repite. Y con cada golpe, con cada caída nos vamos armando el muro más alto para que no cualquiera pueda saltarlo. Obvio, dependiendo de quien se trate.

Hace un par de días fui al teatro a ver un montaje de Skena después de haberme perdido tantos en los últimos años. Bromeo y Pirueta, "Una Comedia Circense en Tres Actos de Amor". Romeo y Julieta pues, pero cómica... y no en Verona sino en un circo y sin un final tan trágico como el que uno puede esperarse conociendo la historia original. Ah! y Julieta es muda. Sí, muda. Así que todo el cortejo y trabajo de enamoramiento le queda a Romeo... Bromeo... bueno, a él.

Muy romántico el muchacho, eso no se le quita. Pero tanto que era un poco forzado. Más que un poco, al punto que me pareció poco creíble. La historia de amor en sí, no me la creí. Tan rosa, tan linda, tan cuchi. Hay que considerar algo: es una obra hecha por adolescentes y para adolescentes. Y no me malentiendan, sí me gustó. No me mató, pero me gustó. Con seguridad si yo tuviese unos 10 o 12 años menos, si hubiese vivido menos y si no me hubiera estrellado tanto, sería otra historia. Con seguridad saldría de ese teatro enamorada, de la historia, de los personajes, de la vida. Pero por primera vez no salí del teatro con esa sensación de haber entrado en un mundo lleno de colores y magia. No ocurrió ese Hechizo.

No culpo a ningún aspecto de la obra de eso. Culpo a ese cinismo que voy adoptando goteadito con cada decepción, ese que me ha ido robando de a poco mi capacidad de soñar y de imaginarme historias ideales en las que soy protagonista. La última vez que eso pasó, me llevé el golpe de mi vida y la verdad, no estoy interesada en dejar la ventana abierta para que pase de nuevo. Me siento impedida de ver magia hasta donde es obvio. 

Gracias Ñame Head, hasta la magia del teatro me la has arruinado!

*Imágenes tomadas del arte de programas de las obras de Skena